“Ahora estoy comiendo por dos”. Todos hemos escuchado este comentario de alguna futura mamá, ¿verdad? Aunque la verdad puede significar daños a futuro para el bebé que viene en camino.
Siguiendo con el tema del post anterior, la nutrición infantil es un tema importantísimo, que empieza desde antes de que los niños nazcan. Y si bien sabemos que los cambios hormonales y demás procesos que se dan en el embarazo traen antojos particulares y gran apetito, hay que tener cuidado porque la teoría de comer por dos puede terminar en alimentación en cantidades exageradas, con dominio de grasas saturadas, harinas y falta de proteína, fibra, vitaminas. ¿Consecuencias? No sólo una madre con mucho sobrepeso después del parto, sino un bebé con deficiencias de nutrición y más propenso a enfermedades.

¿Ya ha pensado qué le va a hacer esa comida a su bebé?
Durante todo el proceso en el que un nuevo ser se está formando, el cuerpo de la madre es su fuente de alimento: la calidad de la comida que consuma la madre va a reflejarse totalmente en la calidad de nutrición para el feto que se desarrolla en ella. Una dieta que tenga falta de nutrientes de calidad puede provocar consecuencias como un mal desarrollo del feto (incluyendo la posibilidad de que el bebé tenga un coeficiente intelectual más bajo y retardo mental, sobre todo si la dieta es muy pobre en yodo), problemas cardíacos, malos niveles de colesterol y triglicéridos y hasta diabetes. Por supuesto, todo esto sumado a la posibilidad de que nazca con sobrepeso.
Es resumen, comer mal durante el embarazo es tan dañino como fumar, consumir alcohol o drogas.
Es importante que la madre consuma la cantidad de proteína adecuada (poco más de 1 gramo de proteína por kilo de peso al día), y las cantidades correctas de carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales que necesita para estar sana. Consumir regularmente Omega 3 de calidad ayuda también a la formación del tubo neural del feto.
Una vez que el bebé nació, funciona igual: lo que la madre come, es lo que va a constituir los nutrientes de la leche que produce. Un bebé podría hasta sufrir de anemia por la mala nutrición de la madre.
Lo mejor es obtener asesoría nutricional sobre la dieta durante el embarazo y llevar un control adecuado de lo que se come. De esta forma prevenimos que los niños tengan que luchar con enfermedades graves desde su nacimiento, y que la madre tenga que luchar con sus propios kilos de más y padecimientos una vez que tuvo a su bebé.















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